".. y entonces todo se volvió gris". Así quiero comenzar mi libro.
Poesía en prosa como tú dentro de mi. Dime quien llega a ser libre.
Párpados cansados como agua de mayo que cae por los pómulos.
Gárgolas, las guardianes de una vida hecha de promesas póstumas,
Ese hielo que quema la herida y enfría todo golpe;
el que tiene dos caras, según se torne.
Y tras volver el gris, las persianas no emitían esa luz que nos queda de esperanza, de saber que aquí dentro es todo negro pero fuera hay un ápice de sueños, acompañados de miedo. Pero son persianas, derrotadas hasta abajo. ¿Recuerdas esa luz que entraba cada mañana y era una sonrisa de inmediato? Se ha ido, como todo lo que en su día llegó a estar.
Esa luz que se colaba por el hueco de la materia gris y llegaba al epicentro del bucle.
Esa luz que tanto echas de menos; esa luz que ya no quiero volver, ni aún por momentos..
domingo, 17 de noviembre de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
Mi tiempo en un planeta extraño.
Tumbados en la azotea de un planeta extraño, vemos como el tiempo pasa lento.
Como se eriza cada bello por cada escalofrío que recorre nuestro cuerpo.
Dime quien fuese dolor para estar presente en tu día a día.
Quien fuese ese caracol que huye del sol y sale con el frío.
Vamos a agacharnos y ver el universo a nuestros pies.
Tan amplio, tan inmenso.. y tan diminuto a la vez.
Ahora coge aire porque este tren no para.
La paciencia invade el ambiente que nosotros contaminamos.
Solo se perciben dos hojas arrugadas y un corazón de arcilla destrozado.
A día de hoy, sigo buscando ese planeta en el que nos tumbamos.
En el que atamos cabos que al poco tiempo se deshicieron.
pero nada, seguiré buscando, pero no siempre tendré a tu disposición mi tiempo.
Como se eriza cada bello por cada escalofrío que recorre nuestro cuerpo.
Dime quien fuese dolor para estar presente en tu día a día.
Quien fuese ese caracol que huye del sol y sale con el frío.
Vamos a agacharnos y ver el universo a nuestros pies.
Tan amplio, tan inmenso.. y tan diminuto a la vez.
Ahora coge aire porque este tren no para.
La paciencia invade el ambiente que nosotros contaminamos.
Solo se perciben dos hojas arrugadas y un corazón de arcilla destrozado.
A día de hoy, sigo buscando ese planeta en el que nos tumbamos.
En el que atamos cabos que al poco tiempo se deshicieron.
pero nada, seguiré buscando, pero no siempre tendré a tu disposición mi tiempo.
martes, 13 de agosto de 2013
Insomnio.
Cuatro paredes pudrieron todas las ganas de salir de ellas.
Qué irónico, ¿verdad?
Sé que he cambiado, que ya no rozo los sentimientos ni con los dedos.
Ya sólo quiero anudarme a una fría promesa del pasado, como algo que mantener.
Y estoy harto de susurrarle al tiempo que no se vaya, que se pare,
pero no para y sigue dando vueltas, en torno al insomnio.
Como un papel lleno de tinta pero no dice nada.
Vacío -entre constantes vitales muertas- que llena todo odio.
Yo también quiero un café y un cigarro mientras escribo lo mucho que te quise.
Yo también quiero poder olvidarte y dejar de escribirte.
De sueños se vive y a mi me están matando.
En la ventana un ruido mimetizado con el silencio y una luz característica de las estrellas más lejanas.
Ya no odio nada, sólo seguir siendo yo sin tener cambios.
Ya solo odio vivir de insomnio y morir de sueño.
Qué irónico, ¿verdad?
Sé que he cambiado, que ya no rozo los sentimientos ni con los dedos.
Ya sólo quiero anudarme a una fría promesa del pasado, como algo que mantener.
Y estoy harto de susurrarle al tiempo que no se vaya, que se pare,
pero no para y sigue dando vueltas, en torno al insomnio.
Como un papel lleno de tinta pero no dice nada.
Vacío -entre constantes vitales muertas- que llena todo odio.
Yo también quiero un café y un cigarro mientras escribo lo mucho que te quise.
Yo también quiero poder olvidarte y dejar de escribirte.
De sueños se vive y a mi me están matando.
En la ventana un ruido mimetizado con el silencio y una luz característica de las estrellas más lejanas.
Ya no odio nada, sólo seguir siendo yo sin tener cambios.
Ya solo odio vivir de insomnio y morir de sueño.
domingo, 16 de junio de 2013
El libro de la nostalgia.
Cubierta de acero, de piel y de plumas.
Páginas en blanco, como escribiendo un diario de un sin vida.
Sin anexo.
Sin ni si quiera márgenes.
Sólo letras distribuidas al azar.
Y una foto en blanco y negro de contraportada.
Huele a jazmín, pero a jazmín podrido.
Y en cada borde de cada página, una espina roja.
Una vez abierto solo se siente un pequeño dolor.
Su tacto es rugoso pero a la vez suave, como un corazón mal cosido.
Aparecen marcas de agua en formas de gotas.
Parece que se escribió con lágrimas. Y en braille.
Son 2810 páginas, de las cuales solo 94 están escritas con tinta.
En la portada solo pone " Diario de un nostálgico" medio borrado por golpes.
Mientras que en la contraportada solo pone "Nostalgia rota...."
Páginas en blanco, como escribiendo un diario de un sin vida.
Sin anexo.
Sin ni si quiera márgenes.
Sólo letras distribuidas al azar.
Y una foto en blanco y negro de contraportada.
Huele a jazmín, pero a jazmín podrido.
Y en cada borde de cada página, una espina roja.
Una vez abierto solo se siente un pequeño dolor.
Su tacto es rugoso pero a la vez suave, como un corazón mal cosido.
Aparecen marcas de agua en formas de gotas.
Parece que se escribió con lágrimas. Y en braille.
Son 2810 páginas, de las cuales solo 94 están escritas con tinta.
En la portada solo pone " Diario de un nostálgico" medio borrado por golpes.
Mientras que en la contraportada solo pone "Nostalgia rota...."
sábado, 18 de mayo de 2013
Lleno de un vacío
"Baja, te necesito, hoy más que nunca"-Le gritó al vacío.
Pero solo le respondió el eco, como mofándose.
Y entonces, se le volvió a caer el mundo encima. Volvió todo a su taza de café.
El del espejo dejó de devolverle las sonrisas.
Las lágrimas ya no querían salir ni de las cuencas de los ojos.
Ni el silencio quería permanecer y se camufló en los ladridos de dos perros.
Todo se paró, el reloj estaba quieto, el segundo en el que vivió todo eso, fue eterno.
Fue como una explosión dentro de su cuerpo. Como si estallara pero sin así suceder.
Incluso pararon los ladridos.
Solo quedaba él, una habitación y un extraño vaso con agua.
Él sintió frío. La habitación se oscureció. El vaso se vació.
Él ya no estaba vivo. La habitación se vació por completo. El vaso estalló.
Y así, desapareció el eco, y volvió el reloj a la normalidad.
Volvieron los ladridos. Volvieron los gritos.
Él estaba muerto en vida. Él estaba lleno de un vacío.
Pero solo le respondió el eco, como mofándose.
Y entonces, se le volvió a caer el mundo encima. Volvió todo a su taza de café.
El del espejo dejó de devolverle las sonrisas.
Las lágrimas ya no querían salir ni de las cuencas de los ojos.
Ni el silencio quería permanecer y se camufló en los ladridos de dos perros.
Todo se paró, el reloj estaba quieto, el segundo en el que vivió todo eso, fue eterno.
Fue como una explosión dentro de su cuerpo. Como si estallara pero sin así suceder.
Incluso pararon los ladridos.
Solo quedaba él, una habitación y un extraño vaso con agua.
Él sintió frío. La habitación se oscureció. El vaso se vació.
Él ya no estaba vivo. La habitación se vació por completo. El vaso estalló.
Y así, desapareció el eco, y volvió el reloj a la normalidad.
Volvieron los ladridos. Volvieron los gritos.
Él estaba muerto en vida. Él estaba lleno de un vacío.
domingo, 28 de abril de 2013
Como viviendo en una taza de café.
Y entonces, aquel cuervo se acercó y la miro con ojos de terciopelo.
Mientras tanto, el cierzo arreciaba en la cabeza de un joven suicida que buscaba la paz en el asa de la soga.
Por unos segundos, todo se quedó en blanco y 'zas' un grito de dolor se escuchó entre las alas del cuervo.
De repente, ya nada era como siempre, aunque todo seguía siendo igual.
El tiempo ya no era lento, más bien escaso. El cierzo ya no era frío, más bien vacío.
Y se entró en un bucle de repetición en la cabeza. Esos ojos enloquecían. Esas pupilas se dilataban.
Todo era nada y nada era cada vez más.
Y ahora dime, ¿dónde nos quedamos? ¿dónde quisimos quedarnos?
Yo sigo sentado en un grano de café. Viendo como diluvia. Como me quedo en el fondo.
El cuervo no aparta la vista y sus ojos de terciopelo se siguen clavando.
Estoy encerrado en mi bucle, al que he llamado taza, y con las consecuencias, que he llamado café.
Por eso mismo, estoy como viviendo en mi taza de café.
Mientras tanto, el cierzo arreciaba en la cabeza de un joven suicida que buscaba la paz en el asa de la soga.
Por unos segundos, todo se quedó en blanco y 'zas' un grito de dolor se escuchó entre las alas del cuervo.
De repente, ya nada era como siempre, aunque todo seguía siendo igual.
El tiempo ya no era lento, más bien escaso. El cierzo ya no era frío, más bien vacío.
Y se entró en un bucle de repetición en la cabeza. Esos ojos enloquecían. Esas pupilas se dilataban.
Todo era nada y nada era cada vez más.
Y ahora dime, ¿dónde nos quedamos? ¿dónde quisimos quedarnos?
Yo sigo sentado en un grano de café. Viendo como diluvia. Como me quedo en el fondo.
El cuervo no aparta la vista y sus ojos de terciopelo se siguen clavando.
Estoy encerrado en mi bucle, al que he llamado taza, y con las consecuencias, que he llamado café.
Por eso mismo, estoy como viviendo en mi taza de café.
lunes, 25 de marzo de 2013
Punto ¿Y aparte?
Te dije-¿te vienes a otro universo?
Y se ve que no me escuchaste. O no quisiste escucharme.
Y a día de hoy sigo escribiendo tu nombre en el borde, no porque quiera que vuelvas, ya solo es costumbre.
Yo jamás fui especial, ni lo seré. Será que tú me viste de otra forma.
O será que fue la 'magia' de los inicios, que poco a poco se apaga.
Ni puta idea.
Solo sé que hoy ya no estás y que yo sigo siendo el mismo.
Que me has destrozado lo de aquí dentro, y te lo agradezco.
De verdad, ¿alguien lo necesita?
Será que yo soy el raro, que vive con paz lejos de todos.
Claro está que eso no significa que no necesite a nadie en un puntos concretos de mi vida.
Pero eso es secundario.
Yo sigo escribiendo dolor en el vaho del espejo, para que no se me olvide.
¿Que si han vuelto las esperanzas? Pues claro.
Aunque no creo que duren mucho.
Yo sigo con un boli sin tinta y un corazón sin sangre.
Ya no busco encontrar a nadie, que me encuentren a mi, que ya he dado demasiado.
Y no he recibido nada.
Jamás te dije que esto, si es que se puede llamar así, fuera el final.
Solo que sería un punto, pero descartaste el 'aparte'.
A día de hoy no te deseo ningún mal. Que vivas bien, eso sí, no vuelvas.(o sí)
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