domingo, 21 de octubre de 2012

Another day and another shit


Y aquí estoy, sin saber cómo empezar a escribir, como de costumbre.  Dejando que mis palabras vayan flotando solas por este folio. Dejándome a mí mismo flotar por el ambiente. Cada vez más frío, y ya no es solo ahí fuera. Esos 21 gramos a menos 21 grados.
Todo gris, todo cada vez más tunesco.  Más…inestable, por así decirlo. Más…Menos… ni idea.
Es todo inseguridad por sacar las garras para razonar algo que ya se fue. Algo que dejé que se fuera. Algo que... algo que ya no es nada, por desgracia. Y aunque pienses que no, me arrepiento mucho de todo pero prefiero dejarlo así. Sin más confusiones, sin más malentendidos. Dejarlo todo como si fuéramos extraños que se conocen demasiado.
O que no quieren conocerse más.
Hoy me acompaña la mirada perdida y el frío; las ojeras y mis pocas ganas; los sueños a mitad y las promesas rotas. Sólo me acompaña eso.
Y a veces, ni eso me quiere acompañar, ni mi propia sombra. Le pido al cielo que cubra mi vacante ahí arriba, no me lo merezco.
Vuelvo a las ‘corbatas negras’, a las fiestas de trajes negros, a los funerales de conciencia. Y por eso mismo, pido que descorches el cava en mi funeral, que me entierren con sudadera y ojeras, como la vida misma. Sería bastante falso eso de llevar traje cuando jamás lo he utilizado.
Con la voz reseca me estoy dejando la garganta con susurros. Al viento, o al cielo. Quién sabe...
O ¿quién quiere saber? Nadie.
Esa palabra, nadie, siempre aparece en mis demoras, en mis miedos, en mis pesadillas. ¿Por qué será? ¿Por qué seré así?
Quizás los hechos y los años me han enseñado a ser así, a ser Alejandro, a ser el que escribe poemas tristes y se martiriza por un simple error. Que quizás no sea para tanto, pero aquí estoy. Jodido por haber jodido.
Y es gracioso ver cómo me piden consejo a mí, a Alejandro, cuando yo no tengo ni idea de lo que están viviendo, es más, no tengo ni idea de lo que estoy viviendo.
Es otro día, la misma mierda. La misma perdición de un domingo. Gracias a algo tengo una vida por delante para seguir muerto en vida. Gracias… a... algo...

jueves, 20 de septiembre de 2012

Alejandro

Desgarrándome el corazón cada vez que se sube la persiana. Me presiona.
Los dedos con llagas de tanto tocar el suelo y la mirada más vacía que nunca.
Más yo. Menos el resto.
Y con mala hostia, juré sentirme bien. Hoy por hoy, rompo promesas.
Me apagaste la música y me jodiste más que de costumbre.
Son excusas, son alegrías por no tenerme.
Vives mejor sin mi, sin preocupaciones.
Libre.
Echándole suerte al vaho del cristal amanezco, no hay frío ni ganas de tenerlo. O tal vez sí.
Ya ni me conozco. Ya ni me conoces.
Solo queda mi nombre, Alejandro.
Y alejándome de mi mismo, voy calmado en el bus, sin dirección.
Casi muerto o muerto sin saberlo.
Casi jodido o jodido por un casi.
Casi yo sin ni intuirlo.
Casi Alejandro.
Casi... nada, ni nadie.
Me falla hasta la sombra.
Me sobra hasta el brillo de mis ojos.
Tengo la luz de móvil encendida y ni me preocupo.
Sé que no eres tú.
Sé que, mucho menos, no soy yo.
Alejandro, cada mañana un poco menos.
Caos, cada mañana un poco más.