Tumbados en la azotea de un planeta extraño, vemos como el tiempo pasa lento.
Como se eriza cada bello por cada escalofrío que recorre nuestro cuerpo.
Dime quien fuese dolor para estar presente en tu día a día.
Quien fuese ese caracol que huye del sol y sale con el frío.
Vamos a agacharnos y ver el universo a nuestros pies.
Tan amplio, tan inmenso.. y tan diminuto a la vez.
Ahora coge aire porque este tren no para.
La paciencia invade el ambiente que nosotros contaminamos.
Solo se perciben dos hojas arrugadas y un corazón de arcilla destrozado.
A día de hoy, sigo buscando ese planeta en el que nos tumbamos.
En el que atamos cabos que al poco tiempo se deshicieron.
pero nada, seguiré buscando, pero no siempre tendré a tu disposición mi tiempo.
lunes, 26 de agosto de 2013
martes, 13 de agosto de 2013
Insomnio.
Cuatro paredes pudrieron todas las ganas de salir de ellas.
Qué irónico, ¿verdad?
Sé que he cambiado, que ya no rozo los sentimientos ni con los dedos.
Ya sólo quiero anudarme a una fría promesa del pasado, como algo que mantener.
Y estoy harto de susurrarle al tiempo que no se vaya, que se pare,
pero no para y sigue dando vueltas, en torno al insomnio.
Como un papel lleno de tinta pero no dice nada.
Vacío -entre constantes vitales muertas- que llena todo odio.
Yo también quiero un café y un cigarro mientras escribo lo mucho que te quise.
Yo también quiero poder olvidarte y dejar de escribirte.
De sueños se vive y a mi me están matando.
En la ventana un ruido mimetizado con el silencio y una luz característica de las estrellas más lejanas.
Ya no odio nada, sólo seguir siendo yo sin tener cambios.
Ya solo odio vivir de insomnio y morir de sueño.
Qué irónico, ¿verdad?
Sé que he cambiado, que ya no rozo los sentimientos ni con los dedos.
Ya sólo quiero anudarme a una fría promesa del pasado, como algo que mantener.
Y estoy harto de susurrarle al tiempo que no se vaya, que se pare,
pero no para y sigue dando vueltas, en torno al insomnio.
Como un papel lleno de tinta pero no dice nada.
Vacío -entre constantes vitales muertas- que llena todo odio.
Yo también quiero un café y un cigarro mientras escribo lo mucho que te quise.
Yo también quiero poder olvidarte y dejar de escribirte.
De sueños se vive y a mi me están matando.
En la ventana un ruido mimetizado con el silencio y una luz característica de las estrellas más lejanas.
Ya no odio nada, sólo seguir siendo yo sin tener cambios.
Ya solo odio vivir de insomnio y morir de sueño.
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