Tumbados en la azotea de un planeta extraño, vemos como el tiempo pasa lento.
Como se eriza cada bello por cada escalofrío que recorre nuestro cuerpo.
Dime quien fuese dolor para estar presente en tu día a día.
Quien fuese ese caracol que huye del sol y sale con el frío.
Vamos a agacharnos y ver el universo a nuestros pies.
Tan amplio, tan inmenso.. y tan diminuto a la vez.
Ahora coge aire porque este tren no para.
La paciencia invade el ambiente que nosotros contaminamos.
Solo se perciben dos hojas arrugadas y un corazón de arcilla destrozado.
A día de hoy, sigo buscando ese planeta en el que nos tumbamos.
En el que atamos cabos que al poco tiempo se deshicieron.
pero nada, seguiré buscando, pero no siempre tendré a tu disposición mi tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario